30 jul. 2013

Las cosas son así.

Nadie te conoce mejor que tú mismo.
Da igual lo que diga la gente sobre ti, que si eres una niñata, que si eres una inmadura, que si eres una egoísta, manipuladora, moneda de dos caras...todo lo que digan sobre ti está de más mientras tú sepas quién eres.
Por otra parte así también sabrás la gente que de verdad cree en ti y te aprecia un poquito. El que de verdad sea una persona digna de tu cariño no se dejará llevar por segundas opiniones sino por lo que él sepa de ti.

Tu eres quien tú quieres ser, no lo que los demás quieren que seas. No lo olvides.

9 jul. 2013

¿Y cómo sino?

El mundo no es un lugar bonito, para nada.
En el mundo hay millones de cosas horribles, que pasan día a día y que con los años te vas dando cuenta de esa cruda realidad. Cuando somos pequeños todo es inocente y demasiado bueno y bonito, un niño gracias a Dios no sabe lo feo que es el mundo y lo cruel que es la vida en sí. Las personas que ya tenemos unos cuantos años más y que hemos pasado de las películas Disney a las noticias de las 3 sabemos de qué hablamos.
El mundo no es un lugar bonito, el mundo nos castiga a veces.
Todo lo que ocurre entristece a cualquiera, lo apaga, lo limita. Hay más colores que no son el rosa, más realidades que las de los cuentos, más dolor que el de perder a tu peluche favorito...
El mundo no es un lugar bonito, pero puede serlo por un momento.
¿Hay algo de malo intentar escapar de esa realidad un momento? Una persona que ríe y hace tonterías no es menos seria o madura que otra, a veces es simplemente que quiere olvidarse de todo por un rato, con cualquier mínima cosa. Por el hecho de crecer y ser personas con unos cuantos año más, no justifica el hecho de que no se pueda volver un poco a la niñez, a la inocencia, un poco a la bobería.
Nadie puede entrar en la mente de nadie, nadie sabe lo que esa persona piensa, vive o atormenta. Por eso, no juzguen a las personas que no hacen sino reír o hacer tonterías, porque a lo mejor, cuando ustedes no la ven, no tienen ni sonrisa ni diversión, simplemente una mirada triste y mustia castigada por la crueldad y la desgraciada realidad de la vida.
Todos tenemos derecho a olvidar por un ratito.